El Diezmo Y La Iglesia
El Diezmo Y La Iglesia

Por David Rodriguez
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Amigo lector, en esta oportunidad quisiera tratar unos de los temas mas controversiales y mal entendido por muchos en las Sagradas Escrituras en cuanto al Diezmo y su función en la iglesia.
Este estudio se presenta con el único propósito de transmitir lo que el Espíritu de Dios nos enseña y así poder serle agradable a El. Dejemos que la Biblia nos instruya en cuanto a que si se debe diezmar o no, en la iglesia.
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa” (Malaquías 3:10).
La mayoría de las iglesias evangélicas de hoy con frecuencia piden el diezmo a sus feligreses, es decir, la décima parte de sus ingresos. Pero, ¿Existe autoridad bíblica para tal practica en la iglesia hoy en día?
Evidentemente muchos pastores dirían que sí. Aunque la mayoría de los pastores lo desconozcan; el mandamiento a diezmar corresponde exclusivamente al Antiguo Testamento. Según Levítico 27:30-34, los Israelitas tenían que dar “el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles”. Su deber era dar la décima parte de sus vacas y ovejas como también “de todo lo que pasa bajo de la vara”. El versículo 34 dice explícitamente que estos mandamientos los “ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí”. “Para los hijos de Israel”, no para nosotros que vivimos en la época cristiana.
Podemos hallar otro texto referido al tema en Deuteronomio 14:22-29 (léalo antes de seguir). “Indefectiblemente diezmarás... cada año” (V.22). El texto es claro y solemne, “cada año”, no cada mes, ni cada semana, sino ¡una sola vez al año!. Evidentemente las iglesias evangélicas que sostienen la práctica del diezmo no concuerda con lo dicho aquí, pues, ellos piden el diezmo a sus feligreses cada semana, o, por lo menos, cada mes.
Pero, el mismo versículo 22 especifica qué cosa debían diezmar, “todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año”. El versículo 23, dice: “de tu grano, de tu vino y de tu aceite y las primicias de tus manadas y de tus ganados...” La pregunta sería la siguiente: ¿Los que enseñan el diezmo, piden los productos del grano que produce el campo y de los animales, tales como las vacas, las ovejas, etc.? Es claro que, en la actualidad tal práctica es diferente a los que los Israelitas diezmaban.
Cabe aclarar también, que ningún pasaje del Antiguo Testamento en que aparece la palabra diezmo es referido a dinero. Muchos atribuyen Lucas 18:12, que aquí el diezmo es referido a dinero, pero lo cierto es que en el Antiguo Testamento el diezmo tenía que ver exclusivamente con alimentos.
En Malaquías 3:10 Dios dice: “Traed todos los diezmos al alfolí” Muchos toman este texto como prueba diciendo que el “alfolí” es la iglesia. Nada tiene que ver. El alfolí era un granero o almacén donde los Judíos guardaban los diezmos, no de dinero, sino de los productos del campo y de los ganados. Por lo tanto, no es correcto tomar este texto como prueba para justificar la práctica del diezmo. Por otro lado este texto pertenece al Antiguo Pacto, un testamento que no esta en vigor hoy en día, ya que dicho pacto fue sellado y clavado en la cruz del calvario (Colosenses 2:14-16 - Hebreos 7:18-19).
Nuestro Señor Jesucristo vivió y murió bajo el Antiguo Pacto, y luego, diez días después de su ascensión a los cielos comienza a entrar en vigor lo que llamamos el Nuevo Testamento, es decir, la era cristiana, por la cual hoy estamos viviendo. Por lo tanto la ley antigua, así como el diezmo fue abolido.
Ahora, muchos preguntan, ¿Diezmaban los miembros de la iglesia primitiva? ¿Debemos hoy diezmar en la iglesia? Si uno examina cuidadosamente el Nuevo Testamento no encontramos evidencia alguna en que los cristianos primitivos diezmaban.
Si ellos lo hubieran hecho, ¿dónde tenían que llevar los diezmo? ¡La iglesia no tenía almacenes, o “alfolí”! Es una lástima que muchos pastores de hoy en día no aprenden a distinguir una ley con otra; entre el sacerdocio Levítico y la iglesia gloriosa de Cristo.
Ahora, la iglesia debe sostenerse económicamente. La iglesia tiene gastos, tanto como para sostener a sus ministros, la obra de evangelización a trabes del mundo, para los hermanos en necesidades, etc. Las iglesias deben sostenerse por las ofrendas voluntarias recaudadas cada domingo por los cristianos. El mandamiento específico en el Nuevo Testamento es: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado” (1 Corintios 16:2). “Ponga aparte algo” Esto no es apartar el diezmo, sino algo de acuerdo a lo propuesto en el corazón. “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7). ¡El Antiguo Testamento enseña el diezmo, el Nuevo Testamento enseña la ofrenda!.
En conclusión, el diezmo era específicamente para el pueblo de Israel, no para nosotros que estamos viviendo en la época cristiana. El mandamiento del Señor para nosotros es ofrendar con un corazón alegre, cada primer día de la semana, es decir, los domingos, no los viernes ni los sábados. No debemos implementar otro medio de recaudación de dinero para la iglesia, tales como la venta de pasteles, tortas, bingos, rifas y por supuesto el diezmo. Hacer tal cosa sería desviarnos del patrón divino e ir mas halla de lo que esta escrito (2 Corintios 4:6).
Los pastores deben aprender la gran diferencia que envuelve entre los dos testamentos. Si predican mandamientos que ya no están en vigencia hoy, evidentemente el espíritu de Dios no mora en ellos.
 
jdr_mercedes@yahoo.com.ar